Repsol, una de las principales petroleras españolas, enfrenta un panorama mixto debido a la caída de los precios del petróleo, que en 2024 resultó en una reducción del 45% de sus beneficios netos, alcanzando 1.756 millones de euros. El precio medio del barril de crudo de la OPEP ha descendido más del 20%, situándose en torno a 65 dólares, y se espera que siga bajando. Este declive afecta la rentabilidad, inversiones y valor bursátil de la compañía.
Sin embargo, Repsol compensa en parte estas pérdidas con mayores márgenes en el refino y distribución. La empresa, dirigida por Antonio Brufau y Josu Jon Imaz, produce predominantemente gas sobre petróleo, lo que reduce parcialmente su exposición al crudo. Repsol mantiene su compromiso con la retribución al accionista y presenta medidas compensatorias ante el contexto adverso, incluyendo programas de ahorro, reducción de inversiones y un aumento de producción.
Además, avanza en la transición energética invirtiendo en ecocombustibles e hidrógeno. Pese a liderar el ranking de adaptabilidad climática según Carbon Tracker, Repsol sigue siendo la empresa más contaminante de España con 11,8 millones de toneladas de CO₂ emitidas en 2024, lo que evidencia que aún queda mucho por hacer para alcanzar sus metas climáticas a 2050.